30/05/2026
Hay formas de aprendizaje que no suceden en un salón.
Suceden cuando el cuerpo baja el ritmo.
Cuando la naturaleza se vuelve maestra.
Cuando los animales te recuerdan, sin palabras, lo que significa confiar, recibir y estar presente.
En Kiekari, la formación de Soma Yoga es también una invitación a recordar cómo vivir en relación.
Con la tierra.
Con otras personas.
Y con las muchas formas de vida que habitan este santuario.
Porque a veces, una de las experiencias más profundas no es aprender una nueva práctica… sino sentirse amada, sostenida y parte de algo más grande que una misma
25/05/2026
Kiekari es un santuario para volver a recordar que también somos naturaleza 🌿
Un espacio en el bosque de niebla donde el agua, la montaña, los animales, las plantas y el ritual acompañan los procesos humanos con suavidad y presencia.
Hay momentos en los que la vida duele.
Momentos en los que una se siente desorientada, cansada o lejos de sí misma.
Y quizá por eso este lugar existe.
En este momento, estoy acompañando a dos mujeres que decidieron venir a formarse no solo en Soma Yoga, sino también a recordar cómo es vivir en conexión.
Con el cuerpo.
Con la tierra.
Con los ciclos de la vida.
Los procesos en Kiekari son íntimos porque creo profundamente que todos merecemos ser mirados, atestiguados y acompañados de verdad.
Y porque, muchas veces, sanar también tiene que ver con volver a sentir que pertenecemos ✨
12/05/2026
En el santuario, la ceiba sigue creciendo…
y la milpa poco a poco la abraza 🌿
Aquí la naturaleza recuerda algo importante:
nada crece completamente solo.
Tal vez por eso este espacio se ha convertido en un lugar para atravesar el duelo acompañadas por la tierra, el bosque y la vida que sigue moviéndose alrededor ✨
12/05/2026
Kiekari está viva 🌿
En las flores que aparecen sin prisa.
En los hongos que crecen después de la lluvia.
En los animales que habitan este espacio.
En el bosque, el río, la niebla y la montaña acompañando cada proceso de una forma distinta.
Este santuario no solo se mira.
Se escucha, se respira y se siente.
Y tal vez por eso, quienes llegan aquí recuerdan algo muy simple:
la naturaleza también sabe sostener 🌱
12/05/2026
Kiekari está vivo 🌿
En las flores que aparecen sin prisa.
En los hongos que crecen después de la lluvia.
En los animales que habitan este espacio.
En el bosque, el río, la niebla y la montaña acompañando cada proceso de una forma distinta.
Este santuario no solo se mira.
Se escucha, se respira y se siente.
Y tal vez por eso, quienes llegan aquí recuerdan algo muy simple:
la naturaleza también sabe sostener
Fotografía
09/05/2026
🌿 Les presento a Mora (la negrita) y Cacao (el cafecito con blanco) 🤍
Mora es suave, tranquila y sabia.
Y Cacao… bueno, Cacao es amoroso, curioso y un poquito impetuoso 🐑✨
Llegó hace poco al santuario para acompañar a Mora, después de que Chía —su compañero— partió a las estrellas.
Desde entonces, ha sido muy hermoso ver cómo incluso los animales viven sus vínculos, sus procesos y sus nuevas compañías.
Este santuario también está hecho de esas pequeñas historias que recuerdan algo importante:
nadie está hecho para atravesar la vida completamente solo 🌿
09/05/2026
🌿 Hoy llegaron una mamá pata y sus patitos al santuario 🐥🤍
Y mientras los veía caminar por este espacio, pensé en cómo este lugar sigue recordándome lo que realmente quiero construir aquí.
No solo un lugar bonito.
No solo un espacio para retiros.
Sino un santuario vivo.
Un espacio donde la naturaleza acompaña, donde el cuerpo puede descansar, donde el duelo puede existir sin prisa y donde poco a poco una vuelve a sentirse parte de la vida otra vez.
Tal vez por eso este lugar se sigue llenando de nuevos comienzos ✨
11/04/2026
Most people don’t need more information about grief.
They need a place where it can actually move.
—
Because grief doesn’t resolve in a weekend.
It doesn’t follow timelines.
It doesn’t respond to pressure.
And it doesn’t soften just because you “understand it.”
—
Grief lives in the body.
In the nervous system.
In the rhythms that were once shared…
and are now gone.
—
And the body doesn’t rush.
It needs time.
It needs repetition.
It needs a different environment
to begin to reorganize.
—
That’s why this is not a weekend retreat.
It’s nine days.
—
Nine days where the nervous system can begin to settle.
Nine days where the body is no longer in survival rhythm.
Nine days where grief has witnesses.
Where it is not minimized, rushed, or carried alone.
—
This is not about fixing grief.
It’s about creating the conditions
where something in you can shift.
—
This is the work I do.
Not just holding space…
but designing environments
where the body can finally process
what it hasn’t been able to.
—
Grief & The Returning Heart
Veracruz, México
Limited to 6 women
—
If you feel that your grief needs more than time…
more than talking…
write “DUEL O” 🤍
and I’ll share the details with you.
—
Not everyone is ready for this.
But if you are…
you’ll know.